En mi opinión | Bueno, bueno

El coraje de decir noPor supuesto, y aunque aquí aproveche generalmente para buscar los “defectos” con afán crítico y preventivo, los resultados de las redes sociales son abrumadoramente beneficiosos.

Hoy quiero hablar de una historia que ha sucedido hace apenas unos días. Demuestra la enorme viralidad de Facebook y cómo ha conseguido que algo grande que seguiría siendo anónimo sin las redes sociales, ha llegado a ser conocido por más de 100.000 personas en unos días gracias a una página en Facebook.

Un gesto, una acción sin medir la repercusión histórica que podría tener. Ocurrió antes de que comenzarán las barbaries del holocausto judío, en pleno ascenso del nazismo. Era 1936, en una concentración en Hamburgo para celebrar la botadura de un buque de la Escuela de Marina, cuando la multitud levantó los brazos al estilo nazi y un sólo hombre permaneció con ellos cruzados.

La página de Facebook 千里の道 -senri no michi, un viaje de mil millas, creada en Japón para facilitar las tareas de socorro tras el terremoto de 2011- recuperó esa fotografía, que ya ha dado la vuelta al mundo. Una página con 4.600 seguidores que ha conseguido que 116.00 personas hablen de ella con más de 9.000 comentarios. Además, la foto ha sido compartida más de 41.000 veces en Facebook.

Todo un ejemplo de la viralidad de las redes sociales y de cómo se puede propagar una noticia, un acontecimiento, un hecho histórico no revelado por los “grandes” mass media, sino al revés. Una página de Facebook hace que hasta The Washington Post hable de ello. Allí podemos leer la historia de August Landmesser, que es como se llama este héroe anónimo.

El autor de la página de Facebook titula la foto Ordinary people, the courage to say no.

Gente normal, el coraje de decir no. Sobran más palabras.

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